Distribuir correctamente a los invitados, sin que nadie se quede descolgado o se sienta incómodo, parece una quimera cuando se emprende la tarea de organizar las mesas de la boda. Siempre se parte de la idea de que no va a llover a gusto de todos, y que habrá quien se queje incluso porque no está en la mesa en la que le habría gustado estar.

Por eso, lo más práctico (y cómodo) en este caso es recurrir al protocolo. Te contamos lo que dice al respecto.

Todo lo que debes saber sobre la distribución de las mesas de la boda

– La mesa de los novios

La mesa presidencial, la de los novios, suele tener capacidad para seis personas, generalmente el nuevo matrimonio y los padrinos con sus respectivas parejas, lo que suele equivaler a los padres de los novios.

Los novios se colocan en medio, la novia a la derecha del novio, el padrino entre la novia y su mujer, y la madrina entre el novio y su marido.

Sin embargo, a veces es necesario hacer algunas modificaciones a la mesa. Por ejemplo, cuando los padres del novio o de la novia están divorciados y aportan parejas nuevas. O cuando alguno de los padrinos es viudo. También cuando se eligen como padrinos a personas diferentes a los padres de los novios. En estos casos el número de asientos incluidos en la mesa presidencial puede sufrir modificaciones, y todo depende de cada familia y de las relaciones existentes entre sus miembros. No obstante, la mesa presidencial no debería contar con más de 6-8 asientos.

Una opción, cuando existen demasiados impedimentos para configurar la mesa presidencial como indica el protocolo, es hacer una mesa presidencial exclusiva de los novios. En muchos países es tradición, de hecho, que la pareja de recién casados se siente sola.

– Número de invitados por mesa

Aunque se están poniendo muy de moda las mesas imperiales, esas mesas alargadas que llegan de lado a lado del salón, las mesas circulares siguen siendo el recurso más utilizado en la mayoría de las bodas. Es lo más práctico, porque permite verse y conversar a todos los comensales de la misma mesa. En ellas, el número máximo de cubiertos recomendado es de 8-10, aunque en los casos en que fuera necesario podrían ser de 9, o incluso de 11.

– Mesas de la izquierda, mesas de la derecha

Con la mesa presidencial colocada al frente del salón, la distribución correcta del resto de las mesas de la boda es la siguiente. Como la novia tiene que situarse a la derecha del novio, todas las mesas de la derecha del salón, desde la mesa presidencial hacia la puerta, corresponderán a sus invitados. Las de la izquierda, por su parte, el lugar de la mesa presidencial en el que está colocado el novio, corresponderán a los suyos.

– La familia primero

Las mesas más próximas a la mesa presidencial deben estar ocupadas por las respectivas familias de los novios. En las dos más cercanas se situará a los padres de los novios, si no van de padrinos y se ha decidido que no estén en la presidencial, y los hermanos de los novios. La mesa de la derecha corresponderá a los hermanos de la novia, y la de la izquierda a los del novio. Las parejas e hijos de estos deberían estar en la misma mesa.

En las mesas siguientes se colocará a los abuelos y tíos y primos carnales de los novios, y al resto de familiares teniendo en cuenta el orden de consanguinidad.

– Los amigos después

Una vez distribuidas las familias, se colocará a los amigos en las mesas restantes. Los amigos de la novia a la derecha, los del novio a la izquierda.

– Los compromisos ajenos a los novios, los últimos

Si los novios han permitido a sus padres invitar a amigos u otros compromisos, estos se colocarán en las últimas mesas del salón.

– Los desconocidos, juntos solo si son afines

No debe situarse juntas a las personas quedan descolgadas al hacer la distribución de las mesas si no se conocen y sin un criterio lógico de edad, afinidad, etc., que haga pensar que pueden encajar sin problemas. La mejor manera de fomentar el buen ambiente en la boda es tener estos detalles en cuenta.

– Los niños, con sus padres

Salvo que haya un grupo amplio de niños de más de 6-8 años que puedan estar solos, acompañados de un animador infantil, los peques estarán mejor al lado de sus familias. Así, los padres se responsabilizarán de su comportamiento y de lo que comen.

Fuente: Luciasecasa

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