La pedida de mano llevó a una serie de felices acontecimientos, como decidir la fecha del enlace, enviar las invitaciones de boda y, finalmente, daros el «sí, quiero» mientras intercambiabais las alianzas rodeados de vuestros seres queridos, muy elegantes con sus vestidos de fiesta. Todo salió a las mil maravillas. Es más: las ideas originales para bodas serán recordadas para siempre entre vuestros familiares y amigos.

Tras la luna de miel os quedan muy buenos recuerdos de todo ello y unos elementos que dan fe a diario de vuestra unión: las alianzas y el anillo de compromiso que marcó el inicio de un enlace de ensueño. Si queréis mantenerlos como nuevos no os perdáis esta práctica guía, en la que encontraréis todos los trucos para limpiar estas joyas tan especiales en vuestra bella y romántica historia. ¡Deben acompañaros toda la vida!

Consideraciones generales

Sean del material que sean, os recomendamos una limpieza profunda de las alianzas y del anillo de compromiso al menos una vez año. Si la realizáis vosotros mismos tendréis que emplear un producto limpiador de joyería específico para el metal concreto. Asimismo, deberéis tener la precaución de seguir al pie de la letra las instrucciones de uso, pues algunos productos pueden dañar las piedras delicadas. No obstante, también podéis optar porque un joyero pula estas joyas de manera profesional. Esto resulta especialmente interesante en el caso de las alianzas en las que hayáis grabado algún texto en su interior, como la fecha de la boda o vuestras iniciales, pues si no se manipulan adecuadamente se podría borrar la inscripción. Se trata de un servicio profesional que ofrecen las joyerías, donde además de este mantenimiento regular también podréis contar con variados tipos de reparaciones.

Un último consejo: quitaos vuestras joyas si estáis realizando cualquier trabajo manual o si manipuláis productos químicos, como detergentes, tintes o lejías que pueden dañar los anillos y, sobre todo, las piedras preciosas.

Anillos de platino

Las alianzas de platino son una elección perfecta, pues son mucho más resistentes que el oro y requieren menos cuidados. Para limpiarlas podéis emplear simplemente agua con jabón y un cepillo de dientes suave. Finalmente, pulid con una gamuza para sacar brillo. Si los anillos están bastante sucios también podéis usar un poco de amoniaco o bicarbonato sódico con agua jabonosa.

Anillos de oro

Por tradición, se trata del metal más utilizado en la joyería nupcial, aunque se desgasta más que, por ejemplo, el platino. Para la limpieza habitual de este tipo de anillos pasad un paño suave impregnado de un limpiador de oro de venta comercial. No uséis detergente o cloro. En caso de que se trate de oro blanco podéis acudir al joyero y pedir un pulido y una inmersión en un baño ultrasónico. Los dejará como nuevos. ¿Fuisteis de los que os sumasteis a la tendencia de añadir toques dorados entre vuestras ideas de decoración para bodas? Una opción brillante para el gran día y la posteridad.

Con piedras preciosas

Por su parte, Navas Joyeros apunta que «el solitario de diamantes suele ser el anillo más habitual a la hora de elegir una pieza de joyería de alta calidad, como en el caso del anillo de compromiso». Es ideal para una mujer romántica que apuesta por un vestido de novia de corte sirena, muy delicado y espectacular, y se decanta por un tradicional medio recogido que tanto la favorece o por un estiloso peinado para pelo suelto.

Pese a su dureza y perdurabilidad, los anillos de diamantes requieren de unos cuidados especiales para mantener al máximo su lustre, belleza y diseño. Como comentan desde Navas Joyeros, «si la sortija es un solitario de diamantes de platino o de oro de Primera Ley, podréis limpiarla de forma sencilla sumergiéndola en un pequeño recipiente con agua, desengrasante del tipo de un lavavajillas manual y una pequeña cantidad de amoniaco. Pasado un breve tiempo, frotad con un cepillo de cerdas naturales, como los de higiene para las uñas y, posteriormente, aclarad con agua corriente. Eso sí, será recomendable que lo sequéis con una gamuza que no deje hilos, como las que se utilizan para limpiar cristales o de tipo quirúrgico. También pueden limpiarse con un paño suave y una solución ligera de amoniaco, pero lo ideal es llevarlos a un joyero especialista cada seis meses para su limpieza y ajuste de las monturas, algo muy importante para que el solitario no se desprenda del anillo».

Aparte, desde Navas Joyeros también apuntan sobre la mejor manera de guardar los anillos de compromiso: «lo más indicado es colocarlos en un joyero con un anillero separado del resto de sortijas, especialmente si se trata de un solitario de diamantes, ya que estos actúan como cuchillos en el oro y frente a otras piedras preciosas». Por cierto, quizá también habéis apostado por conservar el ramo de novia natural eternamente. Es un detalle que, como vuestros anillos, podréis guardar para siempre.

Finalmente, recordad otra cuestión importante: llevar a la tintorería el vestido de novia tras la boda para dejarlo en perfecto estado y hacer lo propio también con el traje de novio, que apostaba por unos pantalones​ ​un​ ​poco​ ​más​ ​cortos​ ​de​ ​lo normal​, tan rompedores y a la moda.