Caminar hacia el altar bajo la atenta mirada de los invitados mientras admiran tu vestido de novia, intercambiar las alianzas, degustar el delicioso banquete nupcial, lanzar el ramo de novia y darlo todo en la pista de baile mientras de fondo suenan las mejores canciones para bodas no es solo un ritual, sino que tiene un significado mucho más profundo que hará que, a partir de que digáis «sí, quiero», cambie vuestro estatus legal. ¿Por qué? Porque la ley otorga unos derechos a las parejas casadas de los que no pueden disfrutar las parejas de hecho ni las que conviven juntas, lo que anima a muchas a decidirse a dar el gran paso.

Contraer matrimonio, un contrato

Como ya sabéis, el matrimonio se inscribe en el Registro Civil tanto si la boda se celebra en la iglesia mientras suena música para bodas religiosas, como si se trata de un enlace civil. En los dos casos, el documento que se firma es un contrato en el que ambos contrayentes manifiestan por escrito su deseo de unirse legalmente para que la pareja sea reconocida como tal a nivel social y jurídico. Y es que legalizar una relación de pareja a través del matrimonio tiene diversas ventajas, independientemente de si os casáis por lo civil o por la iglesia. ¿De qué ventajas estamos hablando?

1. Oficializar la relación a ojos de la ley

El vínculo que se hace oficial desde el momento en el que firmáis los documentos –mientras el ramo de novia natural descansa sobre la mesa– otorga derechos que las parejas que no están casadas pueden tener muchas dificultades en conseguir ya que, en caso de querer cobrar una pensión por ejemplo, tendrán que demostrar que han convivido durante cierto tiempo, lo que no siempre resulta sencillo. De este modo, tras el «sí, quiero», derechos como la pensión de viudedad, la posibilidad de hacer la declaración de la renta de forma conjunta o heredar sin que exista testamento de por medio se dan por sentados automáticamente.

2. Ventajas fiscales

Solo las parejas casadas pueden tributar conjuntamente. ¿En qué se traduce? En que cuando la pareja tiene hijos o uno de los dos miembros no trabaja, hacer la declaración de la renta de forma conjunta puede resultar muy ventajoso.

Asimismo, en el caso no deseado de que uno de los cónyuges fallezca, el otro recibe automáticamente la herencia. Si no hay ni padres ni hijos, dicha herencia corresponde íntegramente al cónyuge, siempre que no haya testamento que lo contradiga. Sin embargo, las Comunidades Autónomas de Aragón, Baleares, Cataluña, Galicia, Navarra y País Vasco también equiparan los derechos sucesorios de las parejas de hecho a los de las casadas.

Aparte, el impuesto de sucesiones también se reduce para cónyuges e hijos en algunas Comunidades Autónomas. Y, en caso de viudedad, se puede solicitar la pensión simplemente demostrando que la pareja estaba casada.

3. Beneficios sociales y 15 días de permiso retribuido

Es suficiente con que uno de los miembros de la pareja trabaje para que el otro tenga derecho a los beneficios de la Seguridad Social, al igual que sus hijos.

A nivel laboral, todos los trabajadores disponen de 15 días de permiso retribuido en caso de celebrar su enlace, lo que os permitirá disfrutar de una maravillosa luna de miel después de llevar a la tintorería ese precioso vestido de novia 2019. En el caso de formalizar una pareja de hecho, el permiso solo está recogido en algunos convenios colectivos.

4. Acceso a la ciudadanía española

Si uno de vosotros no tiene nacionalidad española y no es miembro de la Unión Europea –además de poder disfrutar de ideas divertidas para bodas inspiradas en otra cultura durante la mágica celebración–, laobtendrá automáticamente al casaros, lo que le permitirá, con el tiempo, acceder a la doble nacionalidad. En el caso de franceses, italianos, alemanes, griegos, finlandeses… es decir, de ciudadanos que ya integran la UE no cambiará su estatus ya que ya tienen exactamente los mismos derechos que los ciudadanos españoles.

No son pocas las ventajas que conlleva contraer matrimonio, así que no dudéis en empezar a realizar las gestiones para pasar por el altar, como hacer la lista de todos aquellos familiares y amigos que queréis que os acompañen el día B, elegir las invitaciones de boda y empezar a soñar con vuestro primer baile rodeados de invitados con sus elegantes vestidos de fiesta. ¡El gran día se merece una celebración realmente única!